Jarron de Agua Fria
Quiero buscar las palabras más sutiles pero un corazón a punto de ahogarse se arrastra por todo la estancia. Tú gritas enfurecido: “otra vez ensucias la moqueta con ese resto de sangre…”. Mi voz pendiente de un hilo acalorada de tanto suspirar estalla en mil pedazos cristalinos. Ahora definitivamente no puedo continuar. Han sido sus palabras acusadoras cargadas de tanto orgullo las que me han llevado a ese estado terminal. Sólo un minuto es el que necesito para respirar, sólo uno… Él nunca se preguntó ¿cuánto duraría mi corazón? Aunque continuamente lo veía sangrar con un débil goteo que con rapidez solía parar. Quizás nunca pensó que podía llegar a finalizar. Solía ser fuerte como el acero capaz de indescifrar, y a menudo sabía cómo disimular su malestar con una sonrisa. Pero son las palabras malogradas de él las que le hicieron sobrevolar aquel lugar. Ahora por fin el corazón descansa en paz. En alguna parte lejos de él… Antes regresaría a buscarle pero ahora el recelo a volver a soñar con una realidad que nunca existirá me aleja aún más. Él prometió escuchar pero no deleitarse con mis desgracias.
Puede que mi corazón no tenga dientes para defenderse, ni garras para arañar a sus contrarios pero tiene una bondad que sólo nace de la ignorancia de creer que todo el mundo tendrá la misma necesidad de abrazar la verdad. Tantos engaños, burlas, decepciones no le dejan bombear sin detonar. El corazón sólo buscaba una verdad a quién abrazar un sentimiento inarrugable, indestructible, inalienable a quién amar. Pero no todos los corazones son así. Algunos les gusta burlarse de la verdad enmascarar con ilusiones y gestos la realidad esperando a ejecutar su venganza final. Sin pararse a meditar a quién pertenece ese corazón y a quién se lo pretendes arrancar.
PD: Dedicado a todas esas personas que alguna vez permitieron dejarse llevar, no por su miedo, orgullo o vanidad. Ni tampoco por sentimientos superfluos sino por amor de verdad.





